19 julio, 2008

El aprendizaje amoroso


H
oy recibí este libro (escrito por Laëtitia Bourget e ilustrado por Emmanuelle Houdart, que también ilustró
Monstruos enfermos, uno de mis libros favoritos), es simplemente bello.

Había una vez en un país muy lejano, una hermosa y encantadora princesa que esperaba a su príncipe azul... y un valiente príncipe que esperaba a la princesa de sus sueños.

Después de superar las pruebas más insuperables, el príncipe y la princesa por fin se encontraron. Desde la primera mirada supieron que eran el uno para el otro y que nunca nada podría separarlos. Fueron muy felices y tuvieron muchos hijos.

¿Y...?

Luego tuvieron un palacio donde podían hacer lo que querían. Nadie los regañaba: podían comer dulces todo el día, quedarse en cama hasta el medio día, escuchar cuentos hasta bien entrada la noche e invitar a sus amigos a cantar, bailar y divertirse como enanos.

Y descubrieron muchas cosas juntos.

Sí, pero...

¿Cómo eligieron el color del palacio sin discutir?
¿Cómo decidieron el lugar de las cosas?
¿Y qué psaba cuando sólo quedaba una bola de su helado favorito?
¿O cuando no se ponían de acuerdo en el nombre que pondrían a sus hijos?
¿Cómo podía el príncipe seguir siendo azul si roncaba en la noche?
Y la princesa, ¿cómo podía seguir siendo hermosa si le salían horribles granos en la cara?
¿O cuando una urgencia orillaba al príncipe a desahogarse en un árbol?
¿Y cuando el vientre de la princesa, grande y redondo, le impedía usar sus vestidos de cintura de avispa?
¿O cuando los zapatos del príncipe olían a queso?
¿Y cuando a la princesa se le escapaba un ruidoso aroma a pesar de todos sus esfuerzos por contenerlo?

Y además...

¿Cómo hacía la princesa para no sentirse sola cuando el príncipe se iba muy lejos para combatir monstruos?
¿Y cuando él no advertía que ella se había puesto guapa sólo para él?
¿Cuando él se encerraba en las caballerizas con sus amigos para hablar de "cosas de hombres"?
Y el príncipe, ¿cómo hacía para permanecer valiente y gallardo cuando la princesa bailaba con otro?
¿Cuando ella no prestaba atención a sus hazañas?
¿O cuando susurraba y se reía con sus amigas mientras lo miraban?

¿Cómo pudieron seguir amándose a pesar de todo?

Será porque crecieron.

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